Interpretando el p-value

Cualquier mortal que haya pasado por un curso de estadística en su vida se ha encontrado cara a cara con nuestro protagonista de hoy: el p-value o valor p (por favor no p-valor que suena horrible). Muchas veces se lo aplica como una regla de hierro (el tristemente célebre p<0.05) para determinar si los resultados fueron “estadísticamente significativos”. En otro momento haremos una crítica sobre este uso “en modo automático” del p-value pero hoy empecemos por lo básico: ¿qué representa y como se interpreta?

Lo primero que necesitamos definir es una prueba de hipótesis.